sábado, 9 de mayo de 2020

2. Cabezas de Jano

I.- Ambivalencias
Muy probable es que usted se haya topado con personas que, para decir que un producto -el alcohol, digamos- es altamente combustible, se valen del adjetivo flamable. Arguyen que quienes empleamos el adjetivo inflamable cometemos un disparate,  puesto que el prefijo in-*  es negativo, y, en consecuencia, inflamable viene a significar algo así como "lo que no arde con facilidad".
¿Tienen razón?
Claro que no.
Es cierto que en muchos casos el prefijo in- niega lo afirmado por el elemento al que se antepone. Y muchos ejemplos parecerían avalar la tesis de los 'flamablifílicos': invencible, insuperable, inconforme, insaciable, imposible, ilegal. Y un larguísimo etcétera. Pero ....

Pero no faltan los ejemplos en los que in- no solo no niega sino que refuerza lo denotado por el término al que acompaña, es decir, tiene un sentido que podría llamarse 'intensivo'. Veamos unos cuantos: inculpar, infundir, inseminación, irrumpir, implantar. Y un no menos largo etcétera.

Hay más: la ambivalencia semántica no es exclusiva de in-, como se ve en los siguientes casos:
a) De- es privativo en decolorar; intensivo, en denominar.
b) Des-vergonzado es "el que carece de vergüenza";  des-lenguado, quien,  metafóricamente, "tiene mucha lengua". (La existencia de deslenguar "cortar la lengua" confirma la ambivalencia de des-).
c) En ex-culpar el prefijo niega; mientras que intensifica en ex-ornar.

Podría citar más prefijos, pero prefiero mostrar, aportando solo dos ejemplos, que también hay sufijos ambivalentes.
a) Sea la oración "El viajero llegó muy cans-ado. Y es que el viaje fue realmente muy cans-ado"  Es obvio que el primer cansado tiene sentido pasivo: el viajero sufrió el cansancio; el sentido del segundo, en cambio, es activo: el viaje causó el cansancio.
b) El valor de -ón es aumentativo en  cabezón; diminutivo o privativo en rabón.

Por si lo anterior fuera poco, señores 'flamablifílicos', sírvanse tomar nota de que la ambivalencia semántica también aparece en palabras, no únicamente en partículas. Huésped, sea por caso, es tanto "el que hospeda" cómo "el que es hospedado". Y limosnero se puede referir tanto al que da como al que pide limosna.

Y, para rematar, un ejemplo que cabalga sobre dos lenguas. Veámoslo despacio.
En el latín hablado en Iberia,  la frase plicare vela "plegar las velas de una embarcación" era muy usada por los marinos; en Rumania, la frase plicare tentoria "plegar las tiendas de campaña" era de empleo frecuente entre los pastores trashumantes.
Pues bien, con el tiempo, el verbo de la frase plicare vela empezó a significar por sí solo "plegar las velas de una embarcación"; y, análogamente, el plicare de la frase pastoril rumana asumió el sentido de la frase entera: "plegar las tiendas de campaña".
Ahora bien: ¿cuándo se pliegan las velas de una nave? Cuando esta arriba (a un puerto, claro está); ¿y cuándo se pliegan las tiendas de campaña? Cuando se parte de un lugar.
Por eso no debe extrañar que llegar -resultado evolutivo castellano de plicare-, y  pleca -cognado rumano de llegar- tengan significados opuestos: el término y el inicio de un viaje, respectivamente.

Una aclaración: los elementos semánticamente ambivalentes fueron comparados por Rossaly Broendal con Jano, dios romano que, como es bien sabido, tenía dos cabezas que miraban en direcciones opuestas. Se refería  a los prefijos. Pero, a mi parecer, nada hay que impida extender la comparación, como yo he hecho en este artículo, a otros elementos lingüísticos.

* Tome en cuenta que ante b o p se transforma en im-; y ante l o r, en i.


II.- Anagramas
Reordene las letras de las siguientes palabras y podrá leer los nombres de las capitales de doce países.
1) Legar, 2) innocuas, 3)saetan, 4) Iturbe, 5) silbaría, 6) salubres, 7) embarcar, 8) moscada, 9) labios, 10) moviéndote, 11) binario, 12) adir.


Respuestas
1) Argel, 2) Asunción, 3) Atenas, 4) Beirut, 5) Brasilia, 6) Bruselas, 7) Camberra, 8) Damasco, 9) Lisboa, 10) Montevideo, 11) Nairobi, 12) Riad.

(Próxima entrega: "Un vaso de copretérito").

Un vaso de copretérito (primera de dos partes)

I.- El vaso de las tempestades Podría aducir  innumerables textos de egregios escritores para probar que la frase "vaso de agua"  ...